No es solo para niños

Don Jaguar lo tiene todo para ser la próxima imagen de una marca de cereal. Serían pequeñas hojuelas de maíz azucaradas junto a bolitas de chocolate. Lo veo posando y siguiendo las ordenes del fotógrafo para encontrar su mejor ángulo. Hasta podría ser el líder de un ficticio equipo de súper héroes en el universo expandido de ZoMereales. Podría haber tenido un futuro brillante en la industria de los cereales pero no, a nuestro moteado amigo le gusta desmembrar cosas y comer carne fresca. Cada uno con lo suyo.

El gran imperio

Jaguar domina el territorio otrora ocupado por los aztecas, imponente imperio con grandes avances en literatura, derechos y artes. En la mitología azteca los jaguares aparecen en distintos actos; estos se encargaron de comer a los gigantes que habitaron el mundo durante el primer sol Tezcatlipoca. El dios jaguar Tepeyóllotl o corazón de la montaña era asociado a los terremotos y movimientos telúricos. El jaguar también representaba al dios del cielo nocturno Tezcatlipoca, de donde nace el temido guerrero jaguar.

La ferocidad de estas nobles criaturas y la importancia cultural que tienen en la cultura azteca hacen de Jaguar el candidato perfecto para dominar este territorio. Claro podría mejorar su trato con las personas pero ahora que conocemos un poco el lugar que ocupa ya tenemos una idea de porque se comporta de esa manera.