Si me lo permiten

Antes que el ser humano dominara la tierra con sus delirios de grandeza, las únicas murallas que habían eran naturales. El concepto de muralla no existía por lo que los limites de estas no estaban definidos. Esto puede, o ampliar lo que pensamos como murallas o, limitarlo en cierto grado. Por mi parte me gusta pensar en un mundo sin murallas, la sola sensación de un mundo abierto, sin la inconsciente sensación de claustrofobia es muy gratificante, al punto de procesar los días de otra forma. Esta sensación se puede apreciar de forma exponencial al salir de la ciudad.

Voy con una breve reflexión

Imagínense esto; en las grandes ciudades es natural que nuestro campo de visión se vea interrumpido por edificios, gigantescos carteles y anuncios peleando entre ellos para llamar tu atención. Es un constante ataque a tus ojos y concentración, pero uno esta tan acostumbrado que pasan a segundo plano, tal vez ya no levantes la mirada pero siguen ahí, gritando. Al momento que te subes a un vehículo para salir de la ciudad, la mente de cierta forma se prepara para dejar lo complicado detrás.

Quiero vacaciones

El viaje se siente mas cercano mientras los edificios se van encogiendo. Los anuncios, antes prepotentes entre ellos, son mas humildes y con mas sentido de espacio personal. La vista es lentamente amable, los colores mas suaves y puedes ver el horizonte. Las pocas casas a la vista te invitan por un té con pan amasado y empanadas de manzana. Los limites ya no existen, solo queda disfrutar de la reconfortante sensación de que el viaje esta recién empezando. Ahora, ambos sabemos que Nauj no quiere destruir la sociedad para que nos sintamos mejor. El lo hace por venganza.